Conceder no es tolerar

17 de julio de 2019

El pasado lunes fue totalmente desquiciado el tránsito vehicular y peatonal en la ciudad de Tlaxcala debido a la manifestación que concesionarios del transporte público de pasajeros protagonizaron para protestar contra las plataformas digitales que se encuentran operando en la entidad.

A decir de los propios transportistas fueron más de dos mil unidades las que participaron en la movilización que desde las 11:30 hrs. Aproximadamente recorrieron las principales arterias de la capital para finalizar con un plantón frente a Palacio de Gobierno.

Mientras eso sucedía, en las redes sociales múltiples internautas protagonizaban una encarnizada lucha, unos a  favor y otros en contra de los concesionarios, el principal argumento de quienes están a favor de las plataformas digitales es el reclamo contra choferes y dueños de concesiones por el deficiente y caro servicio que prestan, en contra parte se encuentran quienes afirman que es ilegal prestar el servicio de transporte en automóviles particulares.

Lo cierto es que quienes ostentan las concesiones parecen desconocer totalmente el concepto de lo que afirman es su propiedad, por lo que habrá que recordarles que “Una concesión es el permiso que se entrega para hacer uso de un derecho de explotación de servicios o bienes durante un cierto tiempo. La concesión puede ser otorgada por una compañía a otra o por el Gobierno a una firma privada”

Así mismo, en el Artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos establece: “El Estado, sujetándose a las leyes, podrá en casos de interés general, concesionar la prestación de servicios públicos o la explotación, uso y aprovechamiento de bienes de dominio de la Federación, salvo las excepciones que las mismas prevengan. Las leyes fijarán las modalidades y condiciones que aseguren la eficacia de la prestación de los servicios y la utilización social de los bienes, y evitarán fenómenos de concentración que contraríen el interés público”.

De lo anterior se desprende que quien tiene el derecho de explotar el servicio (en este caso de transporte de pasajeros) es el estado quien permite, a través de un  contrato, que los particulares presten el servicio referido.

Para que quede claro: los permisionarios NO son dueños de las concesiones, placas, permisos, rutas o como quieran llamarle a la facultad de transportar personas, obteniendo un beneficio económico por ello. Y mucho menos de los caminos, calles y carreteras por las que transitan para prestar el servicio.

Y por otra, como lo establece la Constitución Federal, las concesiones además de permitir la explotación de bienes o servicios públicos, debe responder a un beneficio social evitando las prácticas monopólicas.

En este contexto, realmente quede sorprendido al escuchar a los líderes de la movilización cuando se quejan de que sus ingresos están siendo afectados, que tienen que pagar tenencia, licencia y los créditos de los autos, lo cual resulta inexplicable si se considera que en el mercado negro las concesiones se cotizan en cifras de seis dígitos, por lo que es válido preguntar ¿si la concesión ya no representa un buen negocio, porqué las altas sumas que se pagan por ellas?  Y por otra parte, ¿porque se ha permitido el acaparamiento de concesiones por parte de unos cuantos lideres quienes ostentan hasta decenas de permisos utilizando a familiares y amigos como prestanombres?

Esas son las respuestas que tendrían que responder quienes ahora se asumen como víctimas de una nueva modalidad, que hasta el momento ha dejado satisfecha a la mayoría de sus usuarios y sigue incrementando su presencia en el territorio estatal.

Mientras tanto, es la ciudadanía quien tiene que soportar la flagrante violación a su derecho para transitar libremente, ocasionando pérdidas económicas al comercio y los servicios, deteriorando la imagen de una ciudad con vocación turística, entorpeciendo los servicios administrativos y en fin, convirtiendo a la ciudad en un verdadero caos vial.

Transcribo el pensamiento de una amiga: “Exijo calles libres. Soy libre de escoger entre un mototaxi, una plataforma, taxi o combi, todo depende de cómo me atiendan”.

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