SAGA exhibe el silencio de Morena: mucha consigna, cero acción

20 de enero de 2026

Sin rodeos y con un mensaje frontal, el exdiputado local Juan Carlos Sánchez García, conocido como SAGA, lanzó una crítica contundente en redes sociales que dejó exhibidos a quienes durante años se asumieron como los grandes defensores de la soberanía nacional, pero que hoy guardan un silencio absoluto.

SAGA no habló en abstracto. Puso nombres sobre la mesa y preguntó públicamente:

¿Dónde está Gerardo Fernández Noroña?

¿Dónde están los Batres?

¿Dónde está Marcela?

¿Dónde está Homero?

¿Dónde está Alfonso Ramírez Cuéllar?

¿Y dónde está Raymundo?

La interrogante surge tras la llegada de aviones militares de Estados Unidos al aeropuerto de Toluca, con el aval de las autoridades mexicanas, un hecho que en otros tiempos habría detonado protestas, bloqueos y discursos incendiarios desde la izquierda gobernante. Hoy, en cambio, no hubo marchas, no hubo consignas, no hubo indignación.

En su publicación, SAGA fue contundente al señalar que los llamados “11 millones de soldaditos” de Morena parecen haber desaparecido justo cuando el poder ya no se enfrenta desde la oposición, sino que se ejerce desde el gobierno. El discurso antiimperialista, dijo implícitamente, se volvió selectivo.

El exlegislador no se quedó ahí. Cuestionó si este silencio responde a acuerdos políticos en lo oscurito, a negociaciones estratégicas que no se informan al pueblo, o a la protección de intereses personales y familiares que hoy pesan más que la narrativa de soberanía que tanto repitieron.

Con ello, SAGA les calla la boca a los habladores: a quienes antes salían a mentar madres afuera de aeropuertos y hoy no se atreven ni a cuestionar a su propio gobierno. La crítica no es menor: la congruencia no se presume, se ejerce.

A este escenario se suma la soberbia con la que algunos actores del oficialismo responden a la crítica ciudadana. Casos como el de la senadora Ana Lilia Rivera, quien ha descalificado a periodistas y ciudadanos por cuestionar su trabajo legislativo, reflejan un poder que ya no dialoga, que insulta y que se siente intocable. La historia política demuestra que esa actitud suele ser el principio del declive.

El mensaje de SAGA es claro:

la soberanía no se defiende con discursos reciclados ni con militancia de redes sociales.

Se defiende con acciones, incluso cuando el poder es propio.

Hoy, frente al silencio de muchos, su señalamiento no solo incomoda: evidencia la incongruencia de quienes hablaban fuerte y hoy no hacen nada.

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