Tercer Señorío

8 de julio de 2019

Por X. Axayacatzin

VULGARES DELINCUENTES

La semana pasada se difundió la noticia de que finalmente las instalaciones de la SEPE-USET, habían sido liberadas a través de un operativo en el que intervinieron el Ministerio Público, la Policía Estatal y visitadores de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

De acuerdo a distintas versiones periodísticas, en el interior del inmueble se encontraron restos de bebidas alcohólicas y múltiples destrozos a la infraestructura del edificio  y equipo de la dependencia incluyendo el robo del efectivo que se encontraba en un cajero automático que fue vandalizado.

Llama la atención que para que las autoridades tomaran la decisión de liberar las instalaciones tuvieron que pasar alrededor de dos meses, lapso que justificaron con intentos de dialogo con los inconformes a fin de evitar alguna confrontación.

Si bien es cierto que se debe privilegiar el dialogo ante cualquier conflicto, también es cierto que el interés superior de los niños y jóvenes estudiantes esta por encina de cualquier demanda, justa o no, de los trabajadores de la educación.

Además, de resultar ciertas las demandas del grupo inconforme encabezado por la Delegada sindical Wendolyn Amaro  que se dieron a conocer en los medios de comunicación, estas son totalmente absurdas ya que evidenciarían  los intereses personales que generaron el movimiento.

Y de no ser así, la sociedad también espera la aclaración de los inconformes, pues cuando menos deben una disculpa por el daño causado a los estudiantes y maestros de toda la entidad.

Desafortunadamente no es la primera vez que en la administración pública se generan inconformidades cuando las autoridades tratan de imponer el orden y retirar privilegios, eso también es luchar contra la corrupción.

Lo cierto es que por dos meses se detuvo o retrasó la operación de importantes procesos administrativos y programas educativos que ahora tendrán que ser reactivados y ejecutados con celeridad para minimizar sus afectaciones.

 Y también exigir por parte de la autoridad educativa, el seguimiento a las demandas presentadas a fin de que los responsables de los daños respondan jurídicamente, indigna ver que los encargados de la educación en el estado con el pretexto de exigir supuestos derechos y encubiertos en la sombra del anonimato, se conviertan en vulgares delincuentes.

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